Rev. salud pública. 6 (1): 63-86, 2004

www.medicina.unal.edu.co/ist/revistasp

 

Pertinencia de los Compromisos del Sector Salud en la Política Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil y la Protección del Joven Trabajador

 

Lídice Álvarez Miño1 y Román Vega2

1Terapeuta Ocupacional. M. Sc. Salud Pública. Observatorio sobre Infancia. E-mail: lidice@eudoramail.com

2Médico. Ph. D. Secretaría Distrital de Salud de Bo­gotá. E-mail: vega@saludcapital.gov.co

 

 

 


RESUMEN

 

Objetivo Evaluar los compromisos que el sector salud asumió en la política nacional para la erradicación del trabajo infantil se examina la pertinencia de lo formulado por dicho sector en relación con el contexto, los alcances del sistema y sobre todo, las necesidades sentidas de los niños, niñas, jó­venes trabajadores y sus familias.

Metodología Para realizar esta evaluación se utiliza el enfoque sistémico desde, por una parte, se comparan los compromisos con el contexto social, económico, político del momento en el cual el sector salud definió sus com­promisos. Por otra parte, se llama a todos los involucrados alrededor del tema. A partir de ellos se genera una estrategia de comparación o triangula­ción de discursos para obtener los aspectos en los cuales coinciden y en los que hay conflicto, analizando las diversas posturas.

Resultados Se evidencian dificultades en el sector en cuanto a la toma de decisiones, así como el desconocimiento de la infancia y la juventud  en cuanto sujetos sociales de derecho.

Conclusiones En el sector de salud se presentan limitaciones para com­prender el fenómeno del trabajo infantil así como el papel del sector  en la solución del problema y las barreras estructurales establecidas desde la Ley 100 de 1993

 

Palabras Claves: Trabajo de menores, salud, política, Colombia (fuente: DeCS, BIREME).

 



 

ABSTRACT

Evaluation of the obligations of the health sector in the public policy for eradication of child labor and protection for young working people

 

Objective As part of the evaluation of the obligations which the health sector acquired within the national policy for eradication of child labor, it is necessary to analyze their pertinence in relation to the context, the goals of the system and, overall, the needs felt by children of both sexes, young workers and their families. 

Methods For this evaluation the systemic approach is used where one side the commitments are compared with the social, political and economic context in which they were formulated and, on the other side, all those in­volved in the subject are called. From this a comparative strategy or trian­gulation is generated in order to obtain the coincident aspects as well as the conflicting ones, analyzing the different positions.

Results Difficulties become evident in the sector regarding decision taking, as well as the ignorance of children and youths as social subjects of rights.

Conclusions In the health sector limitations are present for the under­standing of the phenomenon of child labor, as well as of the role of the health sector in the solution of the problem ad the structural barriers created by the Law 100 of 1993.

 

Key Words: Child labor, healthcare sector, public policy (source: MeSH, NLM).

 

 

C

olombia desde 1995 ha formulado e implementado una Política Na­cional para la Erradicación del Trabajo Infantil y la Protección del Joven Trabajador con el fin de darle respuesta al problema de la in­serción temprana de niños y niñas al mercado del trabajo, a través de la con­fluencia de diversos sectores,  entre los que se encuentra salud.

 

Alrededor del tema se han congregado múltiples actores desde las institu­ciones del Estado, los empresarios, las organizaciones de trabajadores y la sociedad civil organizada en ONG, quienes, después de una ardua labor de lobby político desde la OIT, se han sensibilizado frente al tema (1).

 

Desde que se diseñó e implementó la política, en 1996 con el primer Plan Nacional de Acción, el sector salud, a través del Ministerio de Salud, se comprometió a actuar articuladamente con otros sectores y a su vez, a reali­zar algunas acciones propias del sector dentro de lo que el Sistema General de Seguridad Social le estableció.

 

Esta Política se ha convertido en dos Planes Nacionales de carácter indi­cativo que cuentan con cinco líneas de acción: análisis de situación, sensibi­lización y transformación de patrones culturales, desarrollo de políticas pú­blicas, desarrollo legislativo e intervención directa.

 

En el Segundo Plan Nacional de Acción (2000 – 2002) (2), que enmarca la presente   investigación, el sector salud adquirió compromisos con base en el siguiente objetivo: 

Diseñar y poner en marcha los mecanismos necesarios para garantizar el desa­rrollo más preciso y focalizado de las políticas públicas relacionadas con la pre­vención y erradicación del trabajo infantil, especialmente aquellas formas referi­das a la educación básica y media, la formación para el trabajo, la promoción del empleo adulto,  la recreación y el deporte, la salud y la nutrición y la protección de la familia y la infancia.

 

En la Tabla 1 se indican los compromisos adquiridos frente a las líneas de acción con el fin de cumplir con el objetivo.

 

La política nacional se ha planteado actuar en torno a tres ejes orientado­res de estrategias que tienden a solucionar el problema. Estos ejes son: pre­vención, rescate y protección.

 

Para los niños y niñas menores de 14 años se habla principalmente de erradicar toda forma de trabajo en la que este grupo poblacional participe, enfatizando en las denominadas peores formas (3),  ya sea a través de evitar que ingresen más niños y niñas a conformar la fuerza de trabajo infantil o de rescatar los que se encuentran trabajando.

 

Para los jóvenes mayores de 14 años se ha establecido que pueden traba­jar siempre y cuando la labor desempeñada cumpla con la reglamentación establecida y se generen así puestos de trabajo protegidos. Para este grupo de 14 a 17 años también se enfatiza en el rescate de los que se encuentren en las denominadas peores formas.

 

Los sectores que concurren en la política proponen acciones en torno a estos tres propósitos.

 

Prevención

 

La prevención en general se refiere a la anticipación de los hechos, es decir, actuar antes de que aparezcan los problemas. En el tema del trabajo infanto juvenil  se entiende como evitar que ingresen personas menores de 14 años al trabajo.

 

Tabla 1. Compromisos del sector salud según las líneas de intervención

del plan na­cional de acción

Líneas

Compromisos

Análisis de situación o subsistema nacional de información

La Red de instituciones prestadoras de servicios de salud ini­ciaran actividades de recolección de información sobre morbi­lidad y mortalidad infantil asociadas a accidentes de trabajo y enfermedades profesionales (ATEP), a través del Sistema de información Integral en Salud SIIS.

Las direcciones territoriales realizarán el diagnóstico de las condiciones de salud de los niños y niñas trabajadoras

Sensibilización

No se encuentra compromiso explicito

Desarrollo de políticas públicas y fortalecimiento institucional

Se incrementarán cupos en la cobertura del régimen subsi­diado a las familias de los niños, niñas y jóvenes trabajadores

Se incorporarán a las políticas de protección de la salud de los trabajadores del sector informal un capítulo sobre atención a jóvenes trabajadores entre 15 y 17 años

Se ampliarán coberturas en riesgos profesionales para jóve­nes trabajadores entre 15 y 17 años (conjuntamente con el Ministerio de Trabajo)

Se gestionará ante el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud la aprobación de la atención por accidente de trabajo a niños y niñas trabajadoras que no se encuentran en el régi­men subsidiado.

Se incluirá en el Plan de Atención Básica las acciones dirigi­das especialmente a los jóvenes trabajadores entre 15 y 17 años del sector informal.

Se definirán protocolos para que el personal de urgencias identifique, atienda y notifique los ATEP de los niños, niñas y jóvenes trabajadores.

Definir e impulsar normas técnicas para la aplicación de accio­nes de promoción y prevención a través de visitas a los sitios donde habitualmente se encuentran los niños, niñas y jóvenes trabajando

Se incluirá en los lineamientos metodológicos para el proceso de planeación local de salud, las variables referentes a la po­blación laboral menor de edad y las acciones para su desvin­culación y la protección de la salud

Desarrollo legislativo

No se encuentra compromiso explícito

Intervención directa

Las secretarias territoriales de salud garantizarán la vincula­ción y acceso de las familias de los niños, niñas y jóvenes tra­bajadores, al Sistema general de Seguridad Social en Salud.

 Los inspectores de trabajo en coordinación con las secretarias territoriales de salud realizarán  las gestiones para asegurar afiliación de los jóvenes trabajadores entre 15 y 17 años en actividades no riesgosas, al Sistema de Seguridad Social Inte­gral

 

 Según el primer Plan Nacional de Acción (4) la prevención es el con­junto de acciones que desde los diversos sectores se desarrollan para evitar la vin­culación de niños y niñas a cualquier tipo de trabajo, así como impedir que los jóvenes se vinculen a actividades de alto riesgo (las que son presen­tadas en el segundo Plan Nacional de Acción como “peores formas”).

 

La prevención en la política se termina reduciendo a la posibilidad de in­cidir sobre las poblaciones que se encuentran en riesgo de ingresar al trabajo infantil ya sea por condiciones de pobreza, falta de acceso a educación y sa­lud o porque las tradiciones, valores e imaginarios culturales obligan a los niños, niñas y jóvenes a trabajar.

 

Sin embargo, esta forma de prevenir el  trabajo infantil se queda tratando de incidir sobre los determinantes próximos y sobre poblaciones en condi­ciones de vulnerabilidad, pero no alcanza a abarcar un punto de vista más amplio como es el de afectar las condiciones estructurales que producen el fenómeno a través garantizar los derechos a la población infanto juvenil.

 

Rescate

 

Se refiere a la capacidad de los diversos actores para desligar a los niños y niñas trabajadores de su actividad laboral y restituirles los derechos. Dentro de los Planes Nacionales de Acción, este rescate hace referencia a abolir, en general, las prácticas laborales de niños y niñas menores de 14 y 15 años y en particular, las “peores formas” de trabajo que realice cualquier persona menor de 18 años.

 

En la política la erradicación es la sumatoria de tres acciones:

 

-          la prevención, evitar que nuevos niñas y niños ingresen al trabajo

-          el rescate, desvincular del trabajo a niños y niñas que se encuentren la­borando

-          la atención transitoria, satisfacer temporalmente las necesidades de estos niños, niñas, jóvenes y sus familias mientras que son desvin­culados por completo o mientras que se mejoran sus condiciones de trabajo (jóvenes)

 

En los planes nacionales, el rescate va ligado a una serie de acciones que pretenden satisfacer los derechos que han sido vulnerados, principalmente el acceso a la educación, salud y nutrición a través de las cinco líneas de acción anteriormente presentadas.

 

Vale la pena anotar que toda acción de prevención o rescate debería ser coherente con la situación política, social, cultural y económica en la que se encuentre el país para no caer en estrategias asistencialistas y transitorias que generen frustración en la población. Por esto es importante analizar desde la formulación de los planes si los compromisos que cada sector plantea pue­den realmente afectar la situación de los niños, niñas y jóvenes que trabajan en a vía de garantizar o restituir derechos respectivamente.

 

Protección

 

La OIT se ha referido al trabajo protegido principalmente para la población discapacitada entendiendo este como un puesto de trabajo que “no solamente sea útil y remunerado, sino que además presente oportunidades de adapta­ción al empleo y de ascenso”(5) Un trabajo protegido debe contar con condi­ciones adecuadas para las capacidades de los trabajadores que allí se en­cuentran, en este sentido se convierte en un espacio de aprendizaje de habili­dades para luego poder avanzar a empleos mejor remunerados y con mayor reconocimiento.

 

Desde la Política Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil y la Protección de Joven Trabajador se concibe la protección como el conjunto de estrategias que permite a los jóvenes mayores de 15 años y menores de 18 realizar actividades laborales bajo unas condiciones especiales como son (6):

 

-          máximo 6 horas diarias de trabajo

-          únicamente en jornada diurna

-          en trabajos donde no haya riesgos o donde se cuente con la debida protección

-          con vinculación al Sistema General de Seguridad Social

-          no en actividades de alto riesgo

 

El Trabajo protegido se concibe como una estrategia mediante la cual las y los jóvenes mayores de 15 años se pueden insertar a trabajos siempre y cuando estos tengan las condiciones especiales de acuerdo con la edad y las capacidades, cuya finalidad es prepararlos para el trabajo en la edad adulta.

 

Los diversos sectores y actores que conforman el Comité Nacional han realizado dos Planes Nacionales de Acción para erradicar el trabajo infantil y proteger a los jóvenes trabajadores. Durante los 6 años de realización de es­tos Planes, se ha avanzado en aspectos como la visibilidad que ha adquirido el tema del trabajo infanto juvenil, la sensibilización de los funcionarios, las ONG, las centrales obreras, entre otros. Pero la erradicación del trabajo rea­lizado por niños y niñas y la protección de los jóvenes no se evidencia. Al contrario, cada vez se pueden ver más niños, niñas y jóvenes en múltiples actividades. Ante esto surgen muchas inquietudes sobre donde se puede en­contrar la debilidad de la política.

 

Se podría pensar en múltiples elementos que afectan las acciones que se están realizando, pero inicialmente se considera prioritario analizar la for­mulación y diseño en términos de que la pertinencia de lo que allí se plantea. Es decir, determinar que tanto de lo comprometido se puede cumplir en la vía de erradicar el trabajo realizado por niños y niñas y proteger a los jóve­nes trabajadores.

 

La presente investigación se centra en evaluar la pertinencia de los com­promisos adquiridos por el sector salud para darle respuesta al fenómeno del trabajo infanto – juvenil, teniendo en cuenta que el actuar de éste se suscribe al marco de la Ley 100  de 1993 y que el problema del trabajo infanto juve­nil congrega a múltiples sectores y disciplinas en su solución. Cabe entonces preguntarse sobre la pertinencia de lo planteado para erradicar del trabajo in­fantil y la proteger el trabajo juvenil desde el sector salud que se rige por la  Ley 100, principalmente contemplando los capítulos de salud y riesgos pro­fesionales.

 

La evaluación de la pertinencia aquí planteada hace referencia a cuatro elementos:

 

-          Las contribuciones del sector salud para erradicar efectivamente el tra­bajo infantil y  proteger a las(os) jóvenes trabajadores desde los compromisos planteados en la Política Nacional;

 

-          La coherencia entre los compromisos asumidos por el sector y el con­texto socio político presente en el momento de toma de decisio­nes para la construcción del Plan Nacional

 

-          La articulación entre los compromisos de salud en el Plan Nacional con lo planteado por la Ley 100 en salud y riesgos profesionales;

 

-          Y la Ley 100 como facilitadora o limitante del actuar del sector sa­lud frente a la erradicación del trabajo infantil y la protección del jo­ven trabajador.

 

Todo esto visto desde la dinámica local de Bogotá y con énfasis en lo planteado en el segundo Plan Nacional de Acción, presentado anteriormente.

 

En Colombia para 1996 se hablaba de 1 425 400 niños, niñas y jóvenes entre los 12 y 17 años y de 33 000 entre los 7 y 11 años trabajando (7). Re­cientemente el DANE ha difundido la cifra de 1 587 847 niños, niñas y jó­venes entre 5 y 17 años trabajando (en el servicios doméstico, como obreros, ayudantes e independientes), lo cual corresponde al 14,5 % de la población en estas edades. UNICEF Colombia, por su parte, ha estimado una participa­ción de aproximadamente 2,7 millones de niños, niñas y jóvenes colombia­nos (8), 1 200 000 más que la cifra del DANE debido a que incluye las de­nominadas “peores formas”, cifra que, a pesar de no ser precisa, brinda una idea del crecimiento del fenómeno debido principalmente al empobreci­miento masivo de la sociedad colombiana, al aumento del desempleo de los adultos, los problemas del sistema educativo y la falta de acceso a servicios básicos.

 

La situación se ha convertido en un problema de salud pública no sola­mente por la magnitud sino además por la relación perversa de salud – tra­bajo de la infancia, leída desde el enfoque de los derechos de la niñez, donde por una parte la salud es un derecho de supervivencia de todos los niños y las niñas, y por otra, es un derecho prevalente, lo cual significa que tiene una connotación de mayor importancia frente a los derechos de los demás grupos poblacionales. La infancia y la juventud son momentos del ciclo vital donde se goza plenamente de derechos y en esa forma se pude alcanzar el bienestar. Sin embargo, en un Estado capitalista, inmerso en un modelo neoliberal y con un modelo de producción diseñado desde el enfoque de flexibilización laboral, se genera un caldo de cultivo propicio para que el trabajo infantil se presente, no como una decisión de los propios niños y sus familias sino como una condición que expulsa a estos niños, niñas y jóvenes a la calle, a empresas informales, a contribuir de una u otra forma con los ingresos fami­liares para poder subsistir.  Todas esas circunstancias impiden que esta po­blación infanto juvenil se integre a actividades propias de su edad que le permitirían tener una condición saludable, desde lo que la salud colectiva denomina: Producir socialmente salud.

 

La relación salud – trabajo infantil se puede analizar desde el maltrato infantil, como una situación donde los adultos (padres o cuidadores) explo­tan a una persona menor de edad para beneficio propio impidiéndole que se inserte en actividades escolares o lúdicas (9). También se puede leer la situa­ción desde la salud ocupacional la exposición de un sujeto, que por su condi­ción de crecimiento y desarrollo, se encuentra en una mayor vulnerabilidad frente a los riesgos laborales a los que se expone y por esto el resultado de la exposición de un niños, niñas o joven a unos determinados riesgos va a afectar significativamente su salud y vida (10). Pero además, desde el enfo­que de los derechos, articulado con el enfoque de la ocupación humana, se puede analizar esta relación donde cada sujeto en la sociedad cuenta con elementos de diversa índole, que le permiten (o le impiden) desde un “im­pulso interno”, denominado voluntad, provocar actos humanos para desem­peñarse de acuerdo con sus capacidades. Luego, si ese impulso existe (ya sea por el gusto o interés) se generan procesos de aprendizaje, desde los con­textos en los que vive, que le permiten desarrollar las habilidades, potencia­lidades y destrezas necesarias para que finalmente pueda ejecutar procesos ocupacionales acordes al momento de su ciclo vital en el que se encuentre.

 

Desde esa mirada, el trabajo infanto juvenil se convierte en una “disfun­ción socio-ocupacional” en la medida que niega un punto de partida igual para la población infantil al impedir que sea desde un impulso de la voluntad que se generen procesos de aprendizaje que preparen adecuadamente a los niños, niñas y jóvenes para el trabajo en sus vidas adultas. Esta disfunción se convierte en un determinante de las condiciones de salud de la población que se encuentra sometida a realizar labores precozmente. Se considera entonces el trabajo infanto juvenil como un problema poblacional/ ocupacional, y no sectorial, que debe ser atendido desde un enfoque integral de infancia

 

MÉTODOS Y MATERIALES

 

Se realizó un estudio cualitativo de caso en Bogotá acogiendo la postura ética de los derechos de la niñez.

 

Se partió del enfoque sistémico y específicamente desde la teoría crítica de límites (11-13) un modelo teórico postulado por Gerard Midgley (13), un investigador y científico social inglés, de la Universidad de Hull, quien, junto con un grupo de investigadores diseñó una metodología para el análisis y evaluación de políticas, partiendo de un análisis sistemático del origen y desarrollos de la teoría general de sistemas producidos por autores como Bertalanfy,  Maturana, Churchman, Fuenmayor y Uldrich entre otros, desde quienes retomó elementos para construir su enfoque propio, al que han de­nominado teoría de la “crítica de los límites – boundary critique”. 

 

Desde el pensamiento sistémico se encuentran que “el mundo puede ser descrito como una jerarquía de sistemas, cada uno de los cuales contiene y es contenido por otros sistemas”(11). Frente a esa magnitud de relaciones sis­témicas los pensadores sistémicos necesitan establecer límites para hacer po­sible su comprensión y análisis. Los límites se constituyen en el concepto central del enfoque sistémico.  Al respecto, Midgley recoge a Churchman (12) quien plantea que “los límites son construcciones sociales o personales que definen los límites del conocimiento que se considera pertinente en un análisis”.

 

Al introducir el concepto de límites, los autores pretenden identificar cómo los diversos actores que confluyen en la arena política tienen relacio­nes desde sus sistemas de valores, creencias, intereses e historias particulares que les han establecido una serie de límites, que se convierten en puntos co­munes o en puntos en conflicto cuando se trata de decidir, implementar o evaluar las políticas. Estos puntos son los que se pretenden identificar a tra­vés de la “teoría de crítica de límites” ya que, el establecimiento de dichos límites lleva a incluir o excluir actores o acciones.

 

Desde este enfoque se plantea la evaluación de los stakeholder (actores) que permite identificar los actores relevantes y hacer comparaciones entre lo que ellos consideran debería haber sido la política y lo que realmente es.

 

Tabla 2. Matriz de la población participante en la investigación

Población total

Actividad

Información

Lugar y Fechas

95 niños y niñas entre  6 y 12 años

Actividad lúdica “las elecciones presidenciales”:

Conceptos de salud y

 tra­bajo

Propuestas verbales y escritas frente a lo que se debería hacer en salud para ayudar a los niños y niñas que trabajan

Las Ferias, Kennedy y Engativá

Marzo 22, 29 y 30

Abril 1 y 2 de 2003

67 jóvenes

Rincones expresivos

“murales”

Conceptos salud, trabajo, política. Papel del sector salud.

Kennedy y Engativá

Marzo 29 Abril 5 y 8 de 2003

55 madres y padres de familia

Plenaria

Conocimiento y problemática del sistema de salud. Crítica frente a los compromisos del sector para la erradicación del trabajo infantil

(El Triunfo y Britalia) Kennedy

Abril 3 y 8 de 2003

7 funcionarios

Actividad grupal con matrices de información

Debate abierto

Perspectiva del papel del sector salud frente al tema. Relaciones de poder en la toma de decisiones. Percepciones frente a los compromisos

Ministerio de Salud

Marzo 10 de 2003

7 expertos

Entrevista semiestructurada individual

Lectura externa del papel de salud frente al tema. Análisis de cada compromiso desde la Ley 100 de 1993

Diversos lugares y fechas

 

Las categorías de análisis se definieron para dos momentos

 

1.       Análisis documental: desde el material producido por el sector en el marco de esta política se hizo un análisis de acuerdo a las categorías que se presentan en la Tabla 3.

2.       Análisis desde los actores sociopolíticos: se comparan los discursos de los grupos de actores antes presentados a partir de las categorías establecidas en la Tabla 4.

 

Tabla 3. Categorías para el análisis documental

Categoría

Indicador

Contexto socio – político

Situaciones sociales específicas de cada momento

Lógica política de gobierno

Modelo de gestión (relación Estado – mercado)

Resultados esperados (premisas desde las que partían)

Asignación de responsabilidades

Distribución de recursos y beneficios

Concepto de niñez De acuerdo a como se conciban los niños, niñas y jóvenes menores de 18 años se hará posible el avance hacia la reivindicación plena de los derechos de esta población.

Se identificará el concepto de infancia en la Política y en la Ley 100 a través de la utilización de términos como:

Menor: niega el carácter de ciudadano

Objeto de protección: pasivo, no partícipe,

Beneficiario: objeto de beneficencia o sujeto de beneficios

Sujetos sociales de derechos

 

 

Concepción de trabajo infanto – juvenil: De acuerdo a como el sector conciba el problema definirá su actuar articulado o desarticulado frente a los demás sectores

 

Problema de la pobreza: carácter netamente económico del problema.

Situación normal de los países pobres: actividad necesaria para la sobrevivencia de niños, niñas y jóvenes de familias pobres.

Problema de las familias: las familias son las responsables de que los niños, niñas y jóvenes trabajen por no ser capa­ces de satisfacer sus necesidades básicas (salud, educa­ción, recreación).

Problema social: la estructura estratificada de la sociedad acepta que existan personas excluidas.

 Problema cultural: el valor que se le asigna al trabajo como formador y protector.

Problema sectorial: existen sectores con roles diferentes que deben promover un trabajo multisectorial para solucionar este problema.

Problema poblacional (estructural): la participación prema­tura de niños, niñas y jóvenes en el mercado laboral significa que existen fallas estructurales que afectan la producción - reproducción social, lo cual trasciende al proceso salud – enfermedad de la población. Frente a esto se plantea la in­tersectorialidad e interdisciplinariedad como alternativa de solución

Percepción de la salud en la infancia-juventud trabajadora

Opuesto a la enfermedad

Condición individual

Proceso salud – enfermedad

Condición colectiva

 Condición que tiene intima relación con las formas de pro­ducción

Papel del sector salud en la erradicación del trabajo in­fantil, en la prevención de in­greso de nuevos niños y ni­ñas al mercado de trabajo y en la protección de los jóvenes de 15 a 17 años en el trabajo

No tiene ningún papel: simplemente puede apoyar las accio­nes que se realicen con campañas de vacunación, despara­citación, etc.

Tiene un papel secundario: le corresponde incluir la pobla­ción infanto - juvenil trabajadora, al sistema de salud y dis­minuir los riesgos a los que se encuentra expuesta esta po­blación.

El papel del sector es fundamental: al construir conjunta­mente con los demás sectores alternativas de solución que afecten las condiciones estructurales que generan el pro­blema, a través de acciones claras de promoción de la sa­lud.

El compromiso del sector en la erradicación del trabajo in­fantil y protección del joven trabajador se identifica por asig­nación de recursos y la inclusión de variables que tengan que ver con el trabajo infanto – juvenil en su sistema de in­formación.

Se ha delegado su labor a salud ocupacional: por ser este un problema que tiene que ver únicamente con la relación salud y trabajo

Salud publica ha asumido un rol protagónico al definir linea­mientos de PAB y la definición de acciones de promoción de la salud

 Integralidad

Cobertura a todas las contingencias

Universalidad

Criterios de inclusión de toda la población a las acciones planteadas en la Política y al SGSS en Salud y en Riesgos profesionales

Solidaridad

Ayuda entre actores sociopolíticos

Unidad

Articulación entre políticas, sectores, instituciones

Participación

Posibilidad de los actores sociopolíticos para incidir en las decisiones políticas

 

 

Tabla 4. Categorías de Pertinencia

 

Sector Salud

Actores

 

Coherencia con el contexto socio - político

Percepciones frente a la cotidianidad

 

Categorías de

Coherencia con la planeación central – marco legal (Ley 100 de 1993)

Percepciones frente a la cotidianidad

pertinencia

Integración entre sectores

Integración entre actores

 

Supuestos políticos  desde los que parte

Percepciones – supuestos desde los que actúa

 

Compromisos desde los aportes a la solución del problema

Percepción de los compromisos frente a los aportes en la solución del problema

 

Compromisos formalmente asu­midos SER

Deseos de la población beneficiaria

DEBER SER