Acerca de las Políticas Públicas
de Salud en el Nuevo Siglo
Se analizan temas de las políticas
públicas en salud desde varios ángulos, manteniendo el hilo de coherencia en el
carácter global, integral y universal de las mismas. Incluye temas como el de
la "salud para todos", entendida como una política universal en el
siglo que culmina; alrededor de la misma se toman en consideración otros
enfoques más actuales también relacionados entre sí: el tema de la promoción
de la salud en su visión amplia a partir de los lineamientos de la Carta de
Otawa (Canadá) y las políticas públicas en salud, en una versión propia de las
estrategias más recientes en el campo de la salud. Se entiende esta última
desde una perspectiva de producto social relacionada con las condiciones de
vida de las gentes, sus potencialidades para acceder al bienestar y su libre
determinación y autonomía en las decisiones. En tal sentido se abordan varias
metodologías acerca de la formulación de políticas, en las cuales destaca el
referente político de orden colectivo y la participación de los diferentes
actores como los aspectos cruciales para una efectiva toma de decisiones.
Palabras
Claves:
Políticas públicas, salud para todos, promoción de la salud
ABSTRACT
About public health policies in the new century
Several subjects of public health policies are analyzed from different
points of view, bearing in mind the line of coherence of their universal,
global and integral character. Themes such as “Health for All”, understood as a
universal policy at the close of this century, are included. Around it other
recent approaches are considered which are also related between them: the subject
of health promotion in its broad vision from the guidelines of the Ottawa
(Canada) letter, and the public health policies in a version inscribed within the
most recent strategies in the health field. Health is understood from a
perspective of social product related to the living conditions of peoples, to
their possibilities of having access to welfare, and to their free determination
and autonomy in their decisions. In this sense, several methodologies about
policy formulation are approached, emphasizing the political referent of collective
order and the participation of the different actors as crucial aspects for
effective decision making.
Key Words: Public
policies, health for all, health promotion.
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N |
os preguntamos, en primer lugar, por la “Salud para
Todos” la política de salud más importante del siglo que culmina, con una
visión integral, una cobertura y un compromiso orbital. ¿Qué pasa en el cruce
de los milenios con la salud humana y cuáles son las prioridades para el
mantenimiento de esta política más allá del año 2000? ¿Tiene vigencia la Salud
para todos?
En la segunda parte se
intenta una respuesta alterna a las tendencias en Salud pública, al analizar la
promoción de la salud como el eje pragmático
de la salud pública. ¿Es viable la promoción de la salud?
Luego se aborda otro tema
afín, que se refiere a las políticas públicas, dentro de la concepción de
“políticas saludables", que han tomado a partir de los lineamientos de
Otawa la forma como se les ha concebido en varios de los países desarrollados
en la última década. Debate, sin embargo, alrededor de la pregunta ¿Es
necesario trascender el concepto de políticas públicas saludables?
En la última parte, se
pregunta por la formulación de políticas, más por sus aspectos propiamente
político y metodológico, por el referente en la formulación de políticas, los
actores implicados y las opciones que
se pueden explorar desde un análisis teórico, para una realidad como la de
Latinoamérica azotada por la crisis económica y la recesión de final de siglo.
A manera de conclusión se presentan
algunas recomendaciones de orden práctico en el campo de las políticas públicas
de salud, emanadas de las interpretaciones que se han hecho en trabajo
conjunto con varios de los autores referenciados. Asumiendo además, que es
posible encontrar en la nueva tendencia de las políticas de salud,
alternativas para revitalizar la planificación en salud durante el próximo
siglo y darle un vuelco a la Reforma Sectorial que, muy de la mano del mercado,
ha dejado a la política social y a la salud huérfanas de una teleología moral y
social.
El tema "Salud para Todos" concebido por
momentos como estrategia, en ocasiones como una meta y hoy como política
mundial es más que todo eso; es un imperativo de tipo ético, social y político.
Nadie en el mundo, bien sea de las sociedades del Norte o del Sur, de los
países con capitalismo desarrollado o los llamados del tercer mundo podrían
negarse a esta aspiración orbital. Este convencimiento nos lleva a retomar
esta política, que por más de veinte años ha liderado la OMS. y que sigue
teniendo tanto o más vigencia hoy.
Existen varios análisis
sobre el tema Salud para Todos- SPT 2000, sobre todo en lo referente a las
metas, centradas en los aspectos mínimos y cuantitativos. Partimos de esas
evaluaciones para el presente ensayo, pero a su vez intentamos un análisis más
contextual; nos basamos, no sólo, en el cumplimiento técnico de unos
indicadores, muchos de ellos conseguidos por la inercia de unas tendencias anteriores
sino, también, en el compromiso con un modelo alternativo más justo para la
humanidad. El supuesto está dado por la convicción de que se pudieron construir
modelos alternativos que contemplaran sus posibilidades, pero no se hizo; desde
el punto de vista ético, político y académico se requiere hoy plantearse de
nuevo el reto: interpretar nuevos desafíos y definir una perspectiva para una
salud más universal, más equitativa y justa.
Un segundo referente para
este análisis es la situación colombiana, puesta en relación con las
oscilaciones de su desarrollo por lo menos en el último cuarto de siglo. Mucho de lo que aquí sucede se infiere, para
el análisis a otros países con problemas similares en el desarrollo; América
Latina, con sus propias condiciones, a pesar de la diversidad de países y
grupos que la constituyen, representa nuestro foco de interés.
No desconocemos, tampoco,
que en los últimos años, el tema de la globalización económica trae
consecuencias, por su impacto sobre lo social; los problemas son comunes a otros países de Asia y
África. Así es que gran parte del
análisis aquí expuesto puede asumirse para la política global de salud. El sólo
hecho de que una meta como "SPT 2000", no haya logrado los efectos y
compromisos propuestos requiere de una revisión con la perspectiva renovadora
como se ha venido haciendo en otros lugares, pero más que ello habría que
evaluar el compromiso de las clases dirigentes en las diferentes regiones y
países.
En este orden de ideas, el
reencuentro con la SPT 2000 desde el punto de vista conceptual y teórico es muy
importante y valioso, pero es también urgente fijar posiciones frente al
proceso, para dirigir los esfuerzos colectivos en bien del desarrollo humano y
la salud. La evaluación general del tema de la SPT 2000, en la perspectiva de
su renovación, abre así el camino para un gran movimiento académico en
formulación de políticas de salud.
Se concibe genéricamente la salud como parte del
bienestar, a su vez condición y resultante social; la salud es por lo tanto un
producto socialmente construido. El propósito de la SPT 2000, "alcanzar
para todos...“, se fija como parte del ideario político que igual debe
conducirnos hacia los logros en el
nuevo siglo y deberá aparecer como hilo conductor en el análisis.
El concepto de salud
pública, no puede ser sólo servicios de salud, se requieren transformaciones
políticas, sociales, económicas; son los componentes del Bienestar concebidos globalmente. El elemento central del
análisis es la equidad, no el desarrollo del capital, otras variables y
categorías se subordinarán y ajustarán a ella, el logro de la equidad en los
sistemas de salud será lo que interesa a partir de la justicia distributiva.
Es necesario retomar los factores para el desarrollo y crecimiento equitativo
entre los cuales se destaca salud y educación.
Otros conceptos
indispensables en el debate: el Estado, el modelo económico, las políticas
sociales, el desarrollo social, la justicia social, los escenarios, la salud
pública, la salud para todos, entre otros,
requieren un mínimo nivel de consenso. Son importantes también los
conceptos sobre ética social, equidad, justicia social y el papel del hombre en
la transformación para la producción social.
Estado de la SPT 2000
El análisis y evaluación tendrá que partir de la
realidad de nuestros países, sociedades y comunidades, de su propia
problemática. Se refiere a problemas, como una forma de evaluación de lo sucedido
en la SPT 2000 en el siglo que culmina, y señala el desfase entre la realidad
y el deber ser de la meta propuesta. Más que sobre la política, se refiere a
los compromisos asumidos por diferentes actores, ante todo por los gobiernos en
la formulación y aplicación de estrategias.
Surgen así varios asuntos:
falta de análisis del tipo de sociedad y sus organizaciones, el papel del
Estado, sus funciones, las políticas sociales derivadas en cada coyuntura
frente a los postulados de la SPT 2000 y las correcciones establecidas. En su
aplicación hubiera sido benéfico tener este tipo de consideraciones, con el
objeto de apreciar con más, claridad y precisión los cambios o transformaciones
necesarios así como su viabilidad.
Efectos y logros de algunas
de las estrategias, la descentralización, la regionalización, los niveles de
atención, la participación social, implicaciones en la planificación, la
administración de los servicios de salud y el sistema de aseguramiento en
salud. También los logros, en lo
referente al cumplimiento de algunas metas mínimas, pero fundamentalmente en
lo relativo a las tendencias.
Al hacer la evaluación
sintetizada en problemas y logros nos aproximaremos a las variables
contextuales como la línea de acción de los Estados, la interpretación teórica
de la SPT 2000 en varios dominios, pasando de lo general a lo particular, las
implicaciones de los modelos de desarrollo sobre los logros, entre otras
consideraciones. Se propone hacer una evaluación de contexto, no solo de orden
técnico sobre las metas mínimas; en general entendemos que el logro de algunas
de las metas mínimas se debe en muchos casos a tendencias no relacionadas con
las estrategias e intervenciones.
Es necesario considerar el
tema de los actores y sus propias estrategias, ¿qué ha pasado con la SPT 2000
en un dominio amplio, pero también en el espacio particular de los servicios de
salud conforme con la evaluación sugerida anteriormente? Algunos problemas
comunes tales como la falta de incorporación de actores sociales no
gubernamentales, el reduccionismo y las variadas interpretaciones en los temas
de la atención primaria en salud, las intervenciones puntuales en salud con el
enfoque institucional y de los servicios, requieren ser considerados
críticamente en el análisis y proceso evaluativo.
Evaluaciones hechas hasta
ahora por varios analistas de la Organización Panamericana de la Salud y de los
países han venido encontrando logros distintos en las metas mínimas según los
momentos de desarrollo, diferentes en cada país. Tiene que ver con formulación de políticas (fundamentadas en la
distribución del poder, la descentralización del poder) en cada uno de los
países. Debe respetarse por lo tanto la
realidad propia de ellos.
Finalmente, insistimos en
que el problema central de la meta es la equidad; el modelo económico
neoliberal ha generado poco a poco mayores inequidades y no se han tomado en
cuenta, por otra parte, los problemas y contenidos centrales de la SPT 2000; en
tal sentido, el análisis, debe partir de la desarticulación entre las políticas
económicas y sociales a nivel mundial y plantearse alternativas para una
formulación de políticas con mayor
impacto social, para los gobiernos y tomadores de decisiones.
¿Tiene vigencia la Salud para Todos en el próximo siglo?
Sólo planteamos aquí algunos elementos inductores sobre
el cómo y el qué de la propuesta que debe surgir de los foros académicos. Es
necesario considerar los diferentes escenarios, en los cuales se aplicaron las
estrategias pero se deben plantear algunos en los cuales se espera lograr los
objetivos orientadores en el próximo milenio.
Elementos conexos con el
bienestar, sus diferentes componentes, cuál ha sido y será su comportamiento en
cuanto a necesidades y aspiraciones, el consumo (elementos materiales y no materiales), redefinirán en
el análisis la propuesta del escenario futuro. En parte el escenario futuro
estará ubicado en la Utopía, pero deberá existir siempre un hilo conductor
basado en la realidad, el reclamo de todos por las transformaciones sociales,
políticas y económicas en lo concreto, pero a su vez en el concepto de salud
planteado universalmente. Los escenarios se deben considerar en relación con
los principios de la salud para todos, la población, los recursos factibles,
la incorporación de los otros actores, el papel de cada uno de ellos y la
participación social como motor detonador de los mismos.
Reiteramos que la
perspectiva de la salud para todos, se afianza en los reclamos por profundas
transformaciones sociales, cambios políticos y movilización de los diferentes
actores sociales, estudiantes, campesinos, obreros, amas de casa, personal de
salud, etc. reivindicando el bienestar y la salud.
Por otra parte, el logro de
la salud para todos, no se puede conseguir solo en el ideario conceptual y en
el marco amplio de los deseos, ni en el
plano macroeconómico y de las políticas, sólo obtiene concreción en la instrumentación
y operación táctica, al plantearse la reorientación y reorganización de la red
de servicios, con eficiencia social, eficacia, equidad y participación.
Algunos de los criterios como la eficiencia y la eficacia son importantes en
el momento en que se garantiza su subordinación a elementos determinantes de
la equidad y la justicia social; todos constituyen la base de principios para la formulación de la política.
En la propuesta debe
incluirse una alternativa de articulación de esos principios rectores del
Estado con las formas propias del mercado y se destaca una nueva
resultante a partir de esas
consideraciones; son los cambios en las
tendencias en la salud pública que no podemos desconocer; aceptaremos en este
punto que la salud pública se renueva y
tiene definiciones y aplicaciones propias a cada realidad, pero habrá que
relacionarlo permanentemente con el papel del Estado y los problemas derivados
de la crisis del modelo económico.
¿Se espera con una meta de salud cambiar la economía
mundial o el modelo mundial o al contrario?
No es solo a partir de lo sectorial que se va a cambiar
la situación de salud, tampoco de lo económico, será en sentido inverso; la
visión del salubrista va más allá de lo sectorial y meramente administrativo,
será fundamentalmente política y social. Desde una perspectiva sociopolítica y
económica se encuentran luces para la
transformación y el logro de la salud universal; el cambio para el desarrollo
humano.
La salud para todos en sí
tiene una serie de planteamientos de cambio para los gobiernos y la sociedad,
en equidad, eficiencia y cooperación, que asumiremos como ejes trazadores del
análisis y de la propuesta de intervención sobre los escenarios, tanto
nacionales como internacionales. La salud para todos arrastra situaciones
estructurales y funcionales de tipo negativo pero también de proactividad que
harán propicio el cambio y la transformación, si las acciones de planificación
se cumplen dentro de una perspectiva colectiva y social.
Aunque se reconoce en el
momento de la crisis, el antagonismo de las opciones hegemónicas frente a otras
alternativas de desarrollo es propio de los países y las regiones. De todas
maneras no existe un solo modelo, todos en el mundo deben participar en su
construcción, no será aceptable tampoco que aparezca como una receta académica.
Al sintetizar, los diversos elementos de la discusión se logrará plantear la
perspectiva de la salud para todos en el próximo milenio y concretar esos
elementos de cambio a manera de conclusión.
La discusión teórica que
hacemos de algunas de las estrategias con intereses renovadores en salud pública, es sólo una invitación a
transformarlas con mayor vigor y esfuerzo; tienen sentido en las tendencias
expresadas por algunas instituciones internacionales y locales: formas de planeación y administración;
propuestas de la OMS, OPS, UNICEF y ALAESP, entre otras organizaciones, acerca
del cambio social; nuevas modalidades
en la organización de servicios de salud pública y privada, nuevas concepciones de organización
territorial, pasando por los Silos, los municipios saludables y sus propias
concepciones políticas, nuevas ideas planteadas sobre promoción de la
salud, el aseguramiento y los enfoques
de contingencia y riesgo, las megatendencias en varios campos del ordenamiento
mundial; todas ellas marcan un renacimiento en este derrotero que a muchos los ha hecho pensar en una “Nueva Salud
Pública” .
EL EJE DE LA PROMOCIÓN DE LA
SALUD
A
pesar de que fueron renovadores la
Carta de Otawa (1) con una nueva actitud hacia la promoción de la salud y el informe Lalonde con su planteamiento
sobre los campos de la salud, dos líneas de ese cambio paradigmático y
conceptual; lo cierto es que desde
tiempo atrás ha existido esa salud pública, como planteamiento teórico a veces
y otras como bandera de lucha política, representada por varios sectores de la
intelectualidad latinoamericana; viene de muchas décadas atrás, como veremos,
desde que se le ubicó en el campo social y político. Lo interesante de los dos
informes canadienses radica en que se recogen en un solo cuerpo los
determinantes de la salud, categorizándolos (campos de la salud) y
planteando las estrategias en promoción de la salud (Carta de Otawa). Es
conveniente recordar las cinco áreas de la carta de Otawa: la elaboración de
una política pública sana, la creación de ambientes favorables, el
reforzamiento de la acción comunitaria, el desarrollo de las aptitudes
personales y la reorientación de los servicios.
En
ellas se integran cambios medioambientales, medidas preventivas sobre las
personas, toma en cuenta los aspectos sociales de los problemas de Salud
relacionados con estilos de vida, las políticas de salud de orden local y nacional;
también aunque suene paradójico, se da realce a la biología humana, gracias al
desarrollo tecnológico y científico en la genética y la inmunología, resurge
el intervencionismo terapéutico, el de la asistencia y la clásica atención
médica, soportado por la nueva tendencia gerencial y desarrollo organizacional
e institucional. A ninguna de ellas, sobre lo cual se libra un intenso debate, la salud pública de hoy se puede abstraer.
Uno de
los autores que nos puso a pensar en la
década pasada en el problema del cambio y de las nuevas tendencias (2), a pesar de tener diferencias de enfoque con
los salubristas, nos dejó ver muchas de
las megatendencias que de alguna manera
han venido influyendo sobre la salud de nuestras gentes, menciono algunas: el
enfoque de largo plazo, la descentralización, la democracia participante,
además de otros análisis sobre los desarrollos del entorno capitalista; no obstante, al pensar en el nuevo milenio,
a diferencia de Naisbitt, debemos moldear y adecuar esas tendencias a un nuevo
escenario mundial, más saludable y a unos escenarios locales más sanos para la
vida.
Para
perfilar la tendencia, es necesario delimitar sus componentes y darles la
dimensión a cada uno en su correspondiente dominio; así en los Campos de la
Salud, es necesario reconocer que cada uno tiene diferente valor en su capacidad
para generar enfermedad o protección, como en la alusión a los estilos de vida
se señala que “es necesario que estén apoyados por políticas de Salud que
ayuden a hacer la elección sana, la elección más fácil” (3).
Surge,
por lo tanto, una tendencia integracionista, macro, bajo una concepción
holística de la salud pública. Este es
el aspecto, si queremos hablar de un nuevo paradigma. En éste, la salud y la
promoción de la salud asumen un enfoque más amplio, la salud además de ser un
objetivo es un medio, para la vida y para el desarrollo social. Sigerist en
1941 (3), planteaba la necesidad de políticas globales (educación gratuita,
políticas de vivienda, políticas de empleo, políticas de recreación y ocio, un
sistema de salud responsable de la salud de todo los ciudadanos, entre otros).
Otro
tanto podríamos hablar de la tendencia en seguridad social, de la nueva
seguridad social que surge en 1942 después del informe Beveridge al parlamento
británico, con una propuesta renovadora para la reorientación del sistema de
salud británico, pero que incluye políticas y acciones en varios de los
componentes del bienestar, de la seguridad social, es decir la promoción de la
salud en su verdadera dimensión, a gran escala.
Es
concluyente en este orden de ideas que la salud no es un problema solamente de
médicos y enfermeras; compete a varios
sectores, grupos y profesiones de
diversa índole. Basta con detenernos un
poco en el máximo organismo para la formulación de políticas de Salud en el
país, el Consejo Nacional de Seguridad Social; analizando su constitución,
encontramos en él representación de economía (hacienda), trabajo, salud,
empresarios, sindicatos, trabajadores de la salud, de las administradoras, de
las instituciones prestadoras de servicios, etc.
No
quiere decir esto que los médicos no tengan nada que hacer en salud pública;
por el contrario, hay que reorientar la asistencia médica hacia la promoción
de la salud, mediante la prevención y la atención primaria; recordando el
pensamiento de Virchow en el siglo pasado que,
para nosotros los médicos vuelve a tener plena vigencia: “la Medicina es
una ciencia social y la política no es más que medicina a gran escala”, o sea,
que los médicos deben reorientar su
práctica profesional.
Para
tomar la ruta de las nuevas tendencias y cambiar la práctica del profesional
de la salud, echaremos mano de las técnicas de otras disciplinas como la política, la sociología, la
economía, el derecho, entre otras más. Las nuevas tendencias implican la
participación, la intersectorialidad, la globalización, la descentralización,
la conformación de redes y el desarrollo de sistemas de información para la
salud. Corresponde, por lo tanto,
avisorar los cambios en el entorno y en otros escenarios, para lograr
las transformaciones en el dominio específico de salud y aprovechar por sobre
todo, los recursos de otros sectores, su tecnología y conocimiento para
beneficio de la salud, para lograr el bienestar y el desarrollo humano.
En
igual sentido, habrá que hacer las transformaciones primero en el entorno;
como señalara Buck (4), al referirse a los cuatro componentes de campo de la
salud de Lalonde: “Si el entorno no es adecuado, tampoco lo serán la biología
humana, el estilo de vida y la organización de la atención sanitaria (¼) no
será posible mejorar los otros elementos (¼) sin cambiar el entorno,
puesto que todos ellos están inseparablemente unidos a él”. Tales cambios en el
entorno están metodológicamente relacionados con un componente importante de
la tendencia en salud, la planificación para formular metas para la acción política. En la descripción de esta
tendencia, Kickbusch (5) identifica
varias etapas de la Salud Pública:
fase sanitaria, medicina preventiva,
medicalización de la salud pública, la epidemiología del comportamiento en los
años sesenta y setenta, hasta la planificación de la salud con enfoque social
y de comunidad, hoy.
En
fin, esta nueva lógica, además de holística e integracionista, debe concretar
la acción política; esa nueva
tendencia, incluye otros aspectos: análisis y pensamiento estratégico,
negociación, competencia social o creatividad, políticas públicas, entornos
sociales saludables, cambios en el concepto de lo público y salud, garantía de
acceso a la salud, democratización política, cultural y del conocimiento,
fortalecimiento de la sociedad civil, desarrollo local entre otros.
LA OPCIÓN DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS
Si
seguimos a Ashton (3), encontramos que los enfoques en formulación de políticas
son variados y cuando se trata de identificar las estrategias para su desarrollo
no siempre hay consenso; en tal sentido es determinante el papel del Estado,
más aun hoy cuando se discute el alcance del mismo, pero las necesidades son
comunes y requieren de acuerdos para las soluciones; habría, no obstante,
desencuentros entre el actual paradigma
económico y la situación social, así es que "el Desarrollo de Políticas
Públicas de Salud que capaciten a la gente, que creen ambientes de apoyo y
fortalezca la acción comunitaria, basándose en el desarrollo de habilidades
personales y en la defensa de la salud, supone un reto para (...)los
individuos (...) así como para la dimensión estatal o corporativa, al
asegurarla" (3).
Estas ideas de políticas pública tienen exponentes en Nancy Millio
en los EEUU, Draper en el Reino Unido y Asthon en Liverpool, con el trabajo sobre ciudades saludables
europeas; pero, desde antes, con la idea de campo de la salud de Lalonde, para
influir y determinar opciones de salud.
Aún antes, el informe Beveridge de 1942 apuntaba hacia este logro, tener un "Programa Nacional de
Salud".
De acuerdo con dicho enfoque, el ser humano y la salud están rodeados de
un complejo entorno socioeconómico y biofísico, con interacciones permanentes
entre él y su medio; para lo cual será necesario establecer políticas de salud
de múltiple acción, destacando las
opciones positivas; la actual situación
sanitaria con todas las causas y determinantes que conocemos del ambiente, la
producción y las relaciones sociales, requieren de un cambio de acción, cuando
los problemas son de mayores dimensiones.
Según Asthon (3), Robertson y
McNigth "han especificado las
necesidades para un nuevo paradigma, una alternativa sana que respete la
integridad humana y social y el medio ambiente mundial como parte de una estrategia
para una regeneración social y económica basada en dar poder a la población".
Según los autores, se requiere
actuar en diferentes frentes, no es solo la educación de la gente; hay fuerzas
de mayor influjo sobre la salud: ¿Quiénes son los interesados en la violencia?
¿El consumo de cancerígenos es una determinación individual? La respuesta no
parece estar en las responsabilidades individuales.
Está bien promocionar la salud individual (lo biológico) pero también el
nivel organizacional (los servicios de salud promocionales y preventivos) pero
por sobre todo las acciones macrosociales.
El papel de los gobiernos y organismos internacionales sobre problemas
estructurales (desempleo, educación, agricultura, distribución de alimentos,
protección del medio ambiente, explotación de recursos y otros grandes efectos
sobre los componentes del bienestar. La
población deberá hacer seguimiento a todos esos aspectos, demandar
reorientación de su manejo en favor de la salud.
Igualmente, se plantean algunas estrategias:
Agradecimientos: Al grupo “Salud para Todos” de la Facultad
Nacional de Salud Pública - Universidad de Antioquia y a los diferentes autores
de la Organización Panamericana de la Salud por sus aportes en recientes
reuniones internacionales.
REFERENCIAS
1. Organización Panamericana de la Salud. Promoción de la Salud una Antología. Washington, DC. Publicación Científica No. 557; 1996.
2. Naisbitt J, y Aburdene P. Megatendencias 2000, 1ª. Edición. Bogotá; 1991.
3. Ashton J, Seymour
L. La nueva Salud Pública. Liverpool: Edit, Masson, S.A; 1992.
4. Buck C. Después de Lalonde: La creación de la Salud. En: Promoción de la Salud una Antología. OPS. Washington, DC. Publicación Científica No. 557; 1996.
5. Kickbusc I. Promoción de la Salud una Perspectiva Mundial. En: Promoción de la Salud una Antología. OPS. Washington, DC. Publicación Científica No. 557; 1996.
6. Milio N. Búsqueda de beneficios económicos con la promoción de la salud. En: OPS Washington, DC. Publicación Científica No. 557; 1996.
7. Restrepo H.
Políticas de Salud y Políticas Públicas.
En: Cartilla de Seguridad Social No. 5 Medellín: FNSP/ U de A. 1999.
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