Los Escenarios del Delito en Cinco Ciudades
La información suministrada por 223 hombres de 18 a 29 años sindicados
y aprehendidos por distintos tipos de delitos e identificadas de manera consecutiva
en Pereira, Bucaramanga, Tunja, Villavicencio y Florencia, señala que la
mayoría de los delitos se cometieron entre Viernes y Domingo, en horas diurnas
y en la calle, y fueron dirigidos principalmente hacia desconocidos.
Predominan los delitos contra el patrimonio económico. En el 33 % y 13 %, el delito se cometió después de
ingerir alcohol o droga.
Palabras claves: delincuencia, criminalidad, violencia, circunstancias
The scenes of crime in five cities
Information obtained from a sample of 223 male offenders between the
ages of 18 and 29 consecutively identified in five cities in Colombia indicate
that the majority of the offenses reported occurred between Friday and Sunday,
during the day, in the street and involved strangers. Property offenses were
most frequently reported. Only 33 % and 13 % of the offenses were committed
after consuming alcohol or drugs.
Key words: delinquency, crime, violence, circumstances
La
violencia es un problema prioritario de salud pública en Colombia. El 15,5 %
de las muertes se atribuyen a homicidios (1) y es la primera causa de Años de
Vida Potencialmente Perdidos (2). Aunque en los medios de comunicación se
destaca la violencia relacionada con el conflicto armado, en realidad, éste
contribuye poco al número de lesionados y muertos por esta causa en el país
siendo más importante las lesiones atribuidas a las riñas y la delincuencia
común (3). Aproximadamente un 12 % de los hogares colombianos son víctimas de
algún delito en un año, siendo lo más común los robos y atracos (4). Si bien se
ha avanzado en el entendimiento del problema, la investigación empírica sobre
sus posibles causas en el país se ha concentrado en análisis de tipo
ecológico, en donde se correlacionan indicadores de violencia con indicadores
como la pobreza, desigualdad, carencia de servicios básicos, impunidad,
presencia de grupos armados, entre otros. Además de las limitaciones
inherentes a este tipo de estudio (5), éstos y otros trabajos tienden a
subestimar la violencia cotidiana a nivel urbano y aportan poco en cuanto a
los factores asociados a la violencia a nivel individual.
Uno de los
primeros pasos en el estudio de los problemas en la salud pública es el
análisis del tiempo y lugar de ocurrencia del evento con el fin de plantear
hipótesis sobre sus posibles causas o medidas de prevención. Es poco lo que se
conoce en este sentido en Colombia. Las estadísticas de la Policía se limitan a
la magnitud y tipificación del delito con sus variaciones a través de los años,
a los Departamentos o ciudades principales, y a una descripción demográfica de
las personas sindicadas y aprehendidas por distintos delitos. Su información
sobre embriaguez o consumo de droga se limita al momento en que la persona es
aprehendida (no cuando ocurrió el evento).
Según las
estadísticas de Medicina Legal, que se circunscriben a lesiones fatales y no
fatales evaluadas por la institución, y a la información que logran recolectar
(80 % de los datos sobre el lugar del hecho, 44 % en cuanto a la relación entre
la víctima y el agresor y 35 % en cuanto a posible móvil en los casos de
homicidio), la mayoría de los
homicidios y lesiones ocurren en la calle,
los primeros a mano de desconocidos y con arma de fuego, y las segundas
entre conocidos pero no familiares, con arma contundente. Las riñas, los
atracos y “ajuste de cuentas” son los principales móviles identificados. Su información
sobre consumo de alcohol o droga se reduce a las víctimas.
En una encuesta reciente en
la población de Bogotá, los hombres, empleados o estudiantes, de estratos medio
y alto, con frecuente y alto consumo de alcohol, que frecuentaban sitios
solitarios tenían mayor riesgo de ser víctimas de atracos (6). Con el fin de
aportar información adicional sobre las circunstancias específicas del delito,
en este trabajo se describen la hora y lugar donde ocurrió, la frecuencia de
consumo de alcohol o droga anterior a su comisión, y, en casos de lesiones a
otros, la relación con la víctima.
MÉTODOS
Los
datos que se presentan en este artículo, forman parte de un estudio de casos y
controles realizado con el fin de describir la historia natural de la
delincuencia en Colombia y los factores de riesgo asociados a ella (7). En ese
estudio, los casos se seleccionaron en forma consecutiva de la población de
hombres de 18 a 29 años (por ser el grupo poblacional que concentra la mayor
proporción de los delitos) sindicados de algún delito (8), residentes de la
ciudad (con el fin de corroborar la información personal con su madre o
sustituta), y detenidos en los últimos 15 días en el centro de retención
principal de las ciudades de Pereira, Florencia, Tunja, Bucaramanga y
Villavicencio (ciudades de diferentes regiones y condiciones socioeconómicas y
con altas tasas de delincuencia en el país en el año anterior al estudio (8).
Se excluyeron a los individuos que, cumpliendo con las condiciones anteriores,
rechazaron participar en el estudio; a los que presentaran impedimentos
mentales (como retardo mental) o físicos (sordera o problemas de lenguaje) que
impidieran responder o disminuyera la confiabilidad de sus respuestas, o que
negaran haber cometido algún delito. También se excluyeron personas sindicadas
de asonada por no ser de interés para el objeto de la investigación.
De los 1 835
personas detenidas durante el período de recolección de la información, el 38,7
% cumplieron con los criterios anteriores, siendo la no residencia la razón
principal para su no inclusión. Doscientos cincuenta tres hombres (36 % de los
que cumplieron con los criterios de inclusión) estuvieron disponibles para la
entrevista. De éstos, 16 se excluyeron por impedimentos en el lenguaje, retardo
mental, embriaguez o consumo reciente de droga. Otros 14 rehusaron participar.
Estos tendían a ser más jóvenes y tener madres con menor nivel educativo que
los participantes, pero las diferencias no alcanzaron a ser significativas. En
total, se contó con la participación de 223 hombres (entre 42 y 46 por ciudad).
Se diseñó una
entrevista estructurada con base en los resultados del estudio cualitativo de
Klevens y Roca (9), e instrumentos existentes para recolectar información sobre
las características familiares e individuales del participante y las
circunstancias específicas del delito actual. En cuanto a éste último, se
estableció el tipo de delito, el lugar, día de la semana y hora del día en que
ocurrió, la frecuencia de consumo de alcohol o droga anterior a su comisión y
la relación con la víctima. En cada ciudad se seleccionaron y entrenaron 2
entrevistadores, en su mayoría hombres. La recolección de la información fue
supervisada directamente por un coordinador en cada ciudad (también
previamente entrenado). Las entrevistas a los casos se realizaron en el lugar
de detención, en un sitio privado, sin otras personas presentes y se le garantizó
a la entrevista completa confidencialidad de la información suministrada. En
el 4 % de los casos, no se obtuvo información del entrevistado por lo cual se
obtuvo esta última de los registros de la Policía. Diariamente cada formato de
entrevista fue revisado por el coordinador para detectar información faltante
o inconsistente, caso en el cual era devuelto al entrevistador para su
corrección. Los datos fueron procesadas mediante el paquete estadístico SPSS.
Para la totalidad de las variables, se establecieron sus valores máximos y
mínimos con el fin de identificar inconsistencias. Los errores detectados de
esta forma fueron corregidos verificando el valor en la encuesta. Los datos se
analizaron mediante tablas de contingencia, utilizando la prueba de chi
cuadrado para establecer posibles diferencias estadísticamente significantes.
Se estableció como límite de significancia un valor de p < 0,05.
RESULTADOS
La
población entrevistada tuvo un promedio de edad de 23 años; la mayoría había
recibido algún grado de instrucción secundaria (47,7 %) o primaria (45,5
%); sólo un 5 % era analfabeto y el 1,8
% tenían estudios superiores.
La mayor proporción (50,6 %) correspondió a delitos contra el patrimonio,
(robo, atraco, fraude, estafa y vandalismo) principalmente el hurto, seguido
por los delitos contra las personas (28,2 %), incluidos los delitos sexuales
(2.7% del total de los delitos). Aunque no se observaron diferencias
significativas en esta distribución por ciudades, en Tunja y Pereira la
proporción correspondiente a homicidios tendió a ser menor que en las otras
ciudades, pero las lesiones personales fueron mayores. Por otra parte, en
Bucaramanga y Florencia, y en menor grado en Villavicencio, la proporción de
homicidios fue especialmente alta y superó el porcentaje correspondiente a las
lesiones personales.
En casi la
mitad de los casos (42,9 %) en que se
presentaron lesionados o muertos, la víctima fue un desconocido y, en otra
tercera parte fue un conocido pero no familiar ni amigo, sin diferencias
significativas entre las ciudades. Tampoco se encontraron diferencias
estadísticamente significantes en esta distribución cuando se compararon homicidios,
lesiones personales o delitos sexuales. Ninguno de los casos entrevistados
informó haber lesionado a algún familiar y gran parte de los casos de hurto
fueron de extraños. Casi la mitad de los delitos reportados por los entrevistados
se cometieron los días Viernes, Sábado o Domingo (48,6 %), sin diferencias
significativas entre las ciudades. Por otro lado, más de la mitad de los
delitos se cometieron en horas diurnas (57,7 %) y otro 20,6 % se cometieron en
las primeras horas de la noche (antes de las 10 p.m.). Aunque se conservó el
patrón general, en Pereira y Florencia, la mayoría de los delitos ocurrieron
en horas diurnas, mientras que en Bucaramanga se concentró un alto porcentaje
de delitos en las primeras horas de la noche, y en Tunja y Villavicencio, fue
mayor la proporción de delitos cometidos en la tarde y en la noche (p<0,05).
En cuanto al
lugar de ocurrencia, en general, la mayoría de los delitos ocurrieron en la
calle (47,9 %), pero en Bucaramanga, la proporción de éstos fue menor (Figura
1). A su vez, en Bucaramanga y Tunja se cometieron más delitos en
establecimientos públicos con expendio de licores que en las otras ciudades
(p<0,01).

En el 66 % de
los casos no se consumió alcohol, siendo mucho más alto este porcentaje en
Tunja (p<0,01) y en el 87 % no se consumió droga. El consumo de alcohol fue
más frecuente en los delitos contra las personas que en los delitos contra el
patrimonio. El consumo de droga fue mayor entre los casos de estafa y
homicidio.
El 38,2 % de
los casos reportaron antecedentes de detención. Entre ellos, más de la mitad
(58 %) fueron detenidos anteriormente por algún delito contra el patrimonio y
el 22,6 % fueron detenidos por lesiones a otros. No parece haber tendencia
hacia la especialización en el tipo de delito. Entre los sindicados de
homicidio con antecedentes, la mayoría lo tenían por delitos contra el
patrimonio. Igualmente, entre aquellos sindicados de delitos contra el
patrimonio, varios tenían antecedentes de lesiones a otros, incluyendo
homicidios, aunque la mayoría tenían antecedentes de delitos contra el
patrimonio. Las lesiones personales fue el antecedente más frecuente entre
aquellos actualmente involucrados en lesiones personales.
La proporción
de quienes tenían antecedentes de detención en cada ciudad varió entre 22 y 63
% (p<0,001). En Bucaramanga, los antecedentes de detención correspondieron
a delitos contra el patrimonio (87,5 %) y narcotráfico (12,5 %). En Pereira,
Villavicencio y Florencia alrededor de la mitad de los antecedentes
correspondieron a delitos contra el patrimonio seguido por lesiones a personas.
En Tunja, el antecedente más frecuente fue el de lesiones personales (43 %).
Aunque un 42 % de los casos fueron detenidos por primera vez entre los 18 y 20
años, el 29 % dijo haber sido detenido por primera vez antes de los 18 años,
siendo este antecedente especialmente alto en Pereira y Florencia aunque las
diferencias no alcanzan a ser estadísticamente significativas.
DISCUSIÓN
Los
datos sobre tiempo y lugar obtenidos directamente de los victimarios nos
señalan que la mayoría de los delitos en esta población se cometieron entre
Viernes y Domingo, en horas diurnas y en la calle, y fueron dirigidos
principalmente contra desconocidos. Predominaron los delitos contra el
patrimonio económico y en la minoría hubo consumo de alcohol o droga,
previamente a su comisión.
Antes de analizar las implicaciones de estos datos, es necesario señalar
algunas limitaciones metodológicas. Primero, los datos se basan en personas
aprehendidas. Según una encuesta del DANE, apenas un 36 % de los delitos son
denunciados a la Policía (4) y el número de personas aprehendidas por delitos
corresponde a apenas el 30% del número de delitos reportados (8), de manera que
los estudios realizados sobre población aprehendida (como este estudio) se
restringen necesariamente a una población altamente seleccionada.
Además, aunque la población de casos estudiados es comparable a la
población de aprehendidos en cuanto a su nivel de educación y ocupación según
las estadísticas de la Policía, éstas nos indican que la mayoría son
aprehendidos por delitos contra el patrimonio (33 %), delitos contra la vida
(28 %) y delitos contra la seguridad pública (24 %), que en su mayoría
correspondieron al cultivo, transporte y comercio de droga. Al comparar esta
distribución con la población incluida en este estudio, se observa que la
muestra incluyó un porcentaje mucho mayor de delitos contra el patrimonio (59
%) y muy pocos delitos contra la seguridad pública. Estas diferencias deben
tenerse en cuenta al analizar las características de esta población. También es
necesario recordar que el estudio se limitó a hombres entre los 18 y 29 años,
dada la mayor frecuencia de este tipo de población entre los aprehendidos (93
% fueron hombres y 58 % tenían de 18 a 30 años) (8) que residían en la ciudad,
de manera que estaban subrepresentados los migrantes sindicados de cualquier
delito.
Teniendo en
cuenta estas limitaciones, las diferencias en cuanto a las circunstancias del
delito en estas cinco ciudades no fueron tan grandes como se esperaba, a pesar
de las diferencias culturales y económicas existentes; por ejemplo, las
migraciones junto con el cultivo de coca en Villavicencio y Florencia, la
población estudiantil en Tunja, y el auge del narcotráfico en Pereira. Lo
anterior hace pensar que el problema de delincuencia no obedece a condiciones
específicas de una localidad, sino que muchas condiciones diferentes pueden generar
un clima propicio para la delincuencia.
Al menos en esta población, parece que el delito no es el resultado de
tragos o conflictos, sino de otros factores que anteceden las circunstancias de
tiempo y lugar. Aunque factores como los antecedentes familiares de
criminalidad, la extrema pobreza, separaciones de los padres y la violencia
doméstica destacaron como factores de riesgo en el análisis bivariado de los
datos, al comparar (mediante regresión logística) a este grupo de delincuentes
con hombres del mismo vecindario que no habían cometido delitos, sólo las
características de la madre (edad, supervisión y capacidad para afrontar los
problemas) siguieron siendo predictores significativos de delincuencia (10).
Sin embargo, los análisis adicionales realizados con los datos de este
estudio nos indicaron que la población de delincuentes no era homogénea sino
que agrupaba al menos dos subpoblaciones con características familiares,
individuales e historia natural distintas aunque no se diferencian en cuanto a
las características del delito (11). Un primer grupo, denominados en el estudio
“precoces”, presentaron problemas a
muy temprana edad (más de la mitad antes de los seis años), especialmente
hiperactividad, rabietas, baja tolerancia, desobediencia, mentiras,
impulsividad, destructividad y agresión. En la tercera parte de ellos, estos
problemas persistieron en la edad escolar. Otros signos tempranos frecuentes
fueron el ausentismo y deserción escolar antes de los 10 años, y el robo y
fugas del hogar antes de los 13 años. En su vida adulta tuvieron muchas
dificultades: problemas con el alcohol y consumo de droga, y eran más violentos
ya que presentaron con mayor frecuencia antecedentes de lesión a otros, porte
de armas y agresión a la mujer. Los principales factores de riesgo para este
grupo son: antecedentes familiares delictivos, padre menor de 20 años en el
momento de nacer, maltrato físico, tratos crueles, conflicto en la familia,
separación permanente de padre o madre, problemas económicos graves, mayor número de estresores (agudos y crónicos), y
una madre (o sustituto) con poca capacidad para afrontar los problemas,
ausente, poco pendiente, y rechazante.
Un segundo grupo, denominados
“tardíos”, presentaban pocos o ningún
signo de comportamiento antisocial antes de la adolescencia. Sin embargo, la
deserción escolar se dio a una edad más temprana en esta población en
comparación con los “precoces”. El
estudio identificó muy pocos factores de riesgo asociados a este grupo, entre
ellos: tener un padre mayor de 40 años en el momento de nacer, familia incompleta,
separación permanente de la madre, separaciones temporales del padre antes de
los seis años, y problemas económicos graves.
La existencia de estos dos grupos tiene varias implicaciones. Primero,
la necesidad de ajustar las intervenciones para atacar los factores de riesgo
específicos en cada grupo. Muchos esfuerzos en la prevención de la violencia
se centran en el adolescente pues durante este período las manifestaciones de
agresión y comportamiento antisocial llegan a su pico. En parte, se debe a que
se mezclan las dos poblaciones: los precoces
y los tardíos. Es posible que estas
intervenciones sirvan para el delincuente tardío
pues según la literatura, el problema de comportamiento del delincuente tardío se debe a la falta de opciones y
la carencia de supervisión (12) aunque es necesario explorar mejor este tipo de
delincuencia en investigaciones futuras en Colombia.
Sin embargo, aunque los delincuentes precoces son la minoría dentro de la población total de
delincuentes, parecen contribuir de manera desproporcionada a las tasas de
delitos. En un estudio de cohortes, se encontró que este grupo constituía la
minoría del total de delincuentes (5 a 6 %) pero eran responsables de la mitad
de los delitos registrados (13). Para los delincuentes precoces, los programas de intervención que se inician en la
adolescencia parecen tener poco impacto. Incluso, para que el encarcelamiento
tenga algún impacto sobre este tipo de delito, tendrían que aprehenderlos mucho
más temprano en su carrera delincuencial. Además, según algunos estudios, el
encarcelamiento o castigo incrementó el número de delitos reportados por la
población de delincuentes en vez de disminuirlos (13). La aparición temprana de problemas, su
persistencia y los múltiples factores de riesgo de tipo familiar, hacen pensar
en la necesidad de intervenir en la familia desde la más temprana infancia
apoyando el trabajo de crianza ¨
REFERENCIAS
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2. Ministerio de Salud Estudio Sectorial de Salud. Documento General.Tomo 1. Bogotá: Ministerio de Salud-Departamento Nacional de Planeación;1990.
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11. Klevens J, Restrepo O,
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Offender Therapy Comparative Criminology (En edición).
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Psychological Review;1993.100: 674-701.
13. Farrington DP. The Development of Offending and Antisocial
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Development. J. Child Psychology Psychiatry;1995.360: 929-964.
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