Enfermedad de
Chagas:
90 Años
Después
AUGUSTO
CORREDOR ARJONA
En 1999 se
cumplen 90 años del descubrimiento de la Enfermedad de Chagas, que
marcó un hito en la historia de la medicina de América Latina y del mundo
ya que Carlos Chagas tuvo el mérito de
haber descubierto el agente etiológico, el modo de transmisión, la clínica de
la enfermedad y además los factores socio económicos que configuran su
epidemiología.
A lo largo de varios años, Chagas publicó tres artículos fundamentales sobre la enfermedad que lleva su nombre
(1-3). En el último de ellos recapitula el proceso, del cual reproducimos
algunos apartes relevantes sobre el descubrimiento de la trypanosomiasis
americana.
“La ocurrencia de una gran
epidemia de malaria en obreros del gobierno, en los trabajos de construcción de la línea del ferrocarril Central del Brasil, en el valle del Río de
las Viejas hizo que el ministro Miguel Calmon solicitara providencias a Oswaldo Cruz. Este atendió presuroso la
solicitud y, empeñado en seguir en las
campañas antipalúdicas, con éxito ejecutadas en otras regiones del país,
resolvió confiarme el encargo de las medidas sanitarias. En compañía del Dr.
Belisario Penna, invitado como auxiliar de la misión, seguí para los desiertos
mineros y allá nos instalamos en las márgenes del río Bicudo, donde
permanecían, retardados por la intensa epidemia, los trabajos de la vía
férrea. Iniciamos ahí la profilaxis de
la malaria y conseguimos resultados
de los más propicios, lo que permitió proseguir con los servicios de
construcción.
Mas de un año permanecimos en aquella zona, sin que
hubiésemos sabido de la existencia, en los ranchos de los regionales, de un insecto
hematófago, denominado vulgarmente barbeiro, chupador o chupón. Ya en esa
época tuvimos oportunidad de realizar vastas observaciones clínicas, y de
estudiar numerosos casos mórbidos en los habitantes de la región, tanto en
aquellos sujetos donde había infección palúdica, porque residían en valles de
grandes y pequeños ríos, como en otros, que habitaban zonas más o menos
elevadas y montañosas que no presentaban ninguna señal de malaria.
Y desde entonces no fue penoso la absoluta
imposibilidad de clasificar, en el
cuadro nosológico conocido muchos de los casos mórbidos que se ofrecían a
nuestro estudio. Ni tampoco valían para la elucidación del diagnostico
los recursos experimentales del laboratorio,
ni tampoco decidían los elementos de la semiótica mas segura y meditada.
Alguna cosa de nuevo, en los dominios de la patología, ahí perduraba
desconocida, e impugnaba nuestra curiosidad.
En un viaje a Pirapora, y cuando pernoctábamos, el
Dr. Belisario Penna y yo en el campamento de ingenieros, encargados de los
estudios de la línea férrea, conocimos el barbeiro,
que nos mostró el Dr. Cantarino Motta,
jefe de la comisión de ingenieros. Nos fueron referidos los hábitos
domiciliarios del insecto, su hematofagia y abundante proliferación en todas
las habitaciones humanas de la región; quedamos desde luego interesados en
conocer el barbeiro en su biología
exacta, y principalmente en verificar la hipótesis, surgida inmediatamente, de
ser el transmisor de algún parásito al hombre, o a otro vertebrado...

Después de haber estudiado la morfología del nuevo
parásito, inicié investigaciones relativas a su biología. En experiencias
repetidas, conseguí nuevas infecciones de laboratorio, no solo en monos del genero
callithrix, cuanto aun en cobayos, conejos y pequeños canes. Tales infecciones,
algunas veces obtenidas por las picadas del insecto, sobretodo lo fueron por
los flagelados encontrados en el intestino. Así, y en demoradas
investigaciones, caractericé el trypanosoma como especie nueva y establecí, en
experiencias irrecusables, el papel transmisor del barbeiro. Por otro lado, reconocí
las propiedades patógenas del trypanosoma, que ocasionaba la muerte, en tiempo
variable, de los pequeños animales de laboratorio, la más de las veces
por septicemia, sin que los
parásitos desapareciesen de la sangre periférica. Realicé otras
investigaciones sobre el asunto, concernientes al doble ciclo evolutivo en el
intestino del barbeiro, al cultivo artificial del protozoario, etc. Y fue después de esto, después de adquirir
amplio conocimiento del trypanosoma, en su morfología, en su biología general,
en su patogenia, que inicie la segunda parte de mis investigaciones, aquella
de resultados más prominentes en lo que respecta a la patología humana.
La nueva
especie de trypanosoma fue denominada trypanosoma
cruzi, en homenaje al maestro de inapagable recordación, a quien todo debo
en la carrera científica...En esta primera fase de nuestro trabajo hay que
resaltar como de mayor interés el reconocimiento, por primera vez, del papel de
un hemíptero en la transmisión de parásitos...”
Chagas resaltó el cuadro anatomopatológico de la miocarditis chagásica,
descrito por Gaspar Vianna en la forma aguda de la enfermedad. De los cuadros
clínicos atribuidos al Trypanosoma
por Chagas quedan en pie las formas cardiovasculares, ya que las formas del
tiroides fueron refutadas claramente por Kraus (4) quien aclaró que se debían
atribuir a “cretinismo endémico” •
REFERENCIAS
1. Chagas C. Nova tripanozomiaze humana. Estudos sobre a morfolojia e o ciclo evolutivo do schizotrypanum cruzi n. gen; n. sp., ajente etiolojico de nova entidade
morbida do homem. Mem.
Inst. Oswaldo Cruz;August 1909. vol. I - Fac. II:11 – 62.
2. Chagas C. Nova Entidade Morbida do Homen. Rezumo general de estudos etiolojicos e clinicos. Mem. Inst. Oswaldo Cruz; 1911. Tomo III – Fac.II:4 – 59.
3. Chagas C. Descoberta do Tripanozoma Cruzi e verificação da Tripanozomiase
americana. Retrospecto Historico. Mem. Inst.
Oswaldo Cruz;1922. Tomo XV- Fac. I:67 - 76.
4. Kraus R,
Rossnbusch F, Maggio C. Kropf und die Kranheit von Chagas. Klin. Wschr.; 1915.28:942–945.
Índice
Revista Salud Pública Instrucciones para los autores Suscripciones