Tendencias de las Violencias
DIANA E. RIVERA R.
n su aceptación genérica la violencia puede considerarse como una forma de relación inapropiada entre personas, instituciones o naciones, que involucra, por la vía del poder o de la fuerza, a víctimas y victimarios, y, más allá de ellos, a los grupos humanos o a la sociedad, como cómplices o simplemente como agentes tolerantes.
Algunos analistas interpretan la violencia como el conjunto de actividades ejercidas por determinados grupos o personas bajo la subordinación a caudillos o jefes, con una profesionalización de la conducta agresiva (1). También se le interpreta como una relación social del conflicto que vincula por lo menos un par de oponentes, caracterizada por la propensión a afectar la integridad física o síquica del oponente, o como una forma inapropiada de establecer relaciones y de afrontar conflictos recurriendo a la fuerza, a la agresión sicológica o al abandono, con el fin de debilitar, destruir al otro u otros, obteniendo como resultado la muerte, la disminución de la capacidad física, del desarrollo humano y psicológico por parte de la víctima, y generando a la vez una dinámica patológica o degradante del victimario (2); así mismo, puede decirse que violencia implica la imposición entre humanos de un grado significativo de dolor y sufrimiento evitables (3).
APROXIMACION A LAS TIPOLOGIAS
Las tipologías de las violencias son múltiples dependiendo de los factores y aspectos que se tomen en cuenta (4). Si partimos de la naturaleza del acto o la acción violenta, e incluimos los actores sociales y las víctimas, algunos de los tipos de violencia más significativos o, por lo menos, más frecuentes en Colombia son la violencia cotidiana, la violencia intrafamiliar y la violencia política. Hay muchas otras formas de violencia, que se expresan por separado, o modifican las formas de expresión de las anteriores. Precisamente, la violencia en Colombia guarda diferencias con respecto a la de otros países, en su alta frecuencia, en las múltiples y aberrantes formas de expresión, en el alcance que tiene en la medida que afecta a amplios sectores de la población, y en su impacto económico y social.
Nos centraremos en algunas de las características de los tres tipos de violencia señalados, las cuales se generan en diversas motivaciones, tienen múltiples víctimas y victimarios, variados escenarios y formas de expresión que conforman un cuadro diverso, destacándose los homicidios, las lesiones personales y múltiples formas de maltrato. Por otra parte, cada uno de estos tipos de violencia ha tenido su propia historia y sus fases de auge, estabilización o declinación pueden coincidir en el tiempo. Así mismo, es necesario indicar que en los últimos 20 años se han agregado nuevos actores sociales a los tradicionales, como son las mafias organizadas, los grupos de justicia privada y los grupos paramilitares, conformando un abigarrado y complejo proceso de confrontación.
HOMICIDIOS
Entre los países que tienen información, Colombia presenta las tasas más altas de homicidios. En 1990, en Europa, el país que presentaba la tasa más alta de homicidios era la URSS con 4,9 por 100 mil habitantes. En el mismo año la tasa de homicidios en Brasil fue de 24,6 por 100 mil habitantes, mientras que en Colombia la tasa correspondiente al período 1987-1992 fue de 77,5 (5).
En la figura 1 se puede observar el aumento progresivo de la tasa de homicidios durante los últimos 50 años en Colombia. En el año de 1996, en las 10 ciudades con mayor volumen de necropsias, los homicidios ocuparon el primer lugar como causa de muerte y el grupo de edad más afectado fue el de 15 a 59 años (5-7). Aunque la población masculina continúa siendo la principal víctima (Figura 2), es necesario resaltar que mientras en 1980 la relación de homicidios hombre:mujer fue de 18:1, en 1994 bajó a 13:1 y continúa disminuyendo cada vez más.


La gran mayoría de los homicidios se generan en las situaciones que conforman la llamada violencia cotidiana: atracos, riñas, ajuste de cuentas, inseguridad, intolerancia y otras similares. De otra parte, en 1996, el 5,6% de los homicidios ocurridos fueron atribuidos a la violencia política, incluyendo la confrontación ejército y guerrilla (8). A pesar de su valor cuantitativo, este tipo de violencia tiene una alta trascendencia y alcance.
Las regiones del país presentan grandes diferencias en lo que se refiere a las tasas de homicidios (9). Los homicidios correspondientes al período de 1987-1996, se concentraron principalmente en los siguientes Departamentos: Antioquia (32,7%), Cundinamarca (14,6%), Valle (12%), Santander (3,6%), Risaralda (3,4%), Caldas (3,2%), Norte de Santander (2,9%), Tolima (2,3%), Meta (2,2%), Boyacá (2,1%), Cesar (2%), Magdalena (1,98%), Atlántico (1,97%), Cauca (1,94%), Córdoba (1,74%) y Quindio (1,54%).
LA FAMILIA COMO SUJETO DE VIOLENCIA
La violencia
intrafamiliar es un problema social y cultural cuya magnitud en el país está
subvalorada. Afecta a todos los miembros de la familia y asume múltiples formas
de expresión: maltrato físico, sicológico, emocional, social, abuso sexual y
homicidio, entre otras. Tiene impactos individuales, grupales y colectivos
desde el punto de vista físico, sicológico, social y cultural, y estimula los
comportamientos violentos y delincuenciales. En este tipo de violencia,
resultan afectados con mayor frecuencia, la mujer (figura 3) y el niño.
Alrededor del 25 al 30% de las mujeres son agredidas de manera repetida,
principalmente por el compañero de hogar.
Así como la agresión física, la violencia sexual, que busca imponer una conducta en contra de la voluntad, es cada vez más frecuente. Durante 1996 la tasa de delitos sexuales más alta, de 122 por 100 mil habitantes, se presento en la población femenina de 5 a 14 años, mientras que en el grupo de hombres de la misma edad, la tasa fue de 21.
En Colombia otras de las situaciones violentas de gran impacto a escala
social, son el secuestro y el terrorismo, que generan una fuerte reacción pues
además de las perdidas en vidas humanas y económicas, dan lugar a situaciones
colectivas de inseguridad (10). Aunque se dan secuestros organizados por grupos
de delincuentes comunes, esta forma de violencia, junto con el terrorismo, se
ha presentado de manera creciente en la última década como herramientas de
organizaciones guerrilleras, de grupos paramilitares y de organizaciones de la
ma
fia vinculadas al
narcotráfico (figura 4).
La evolución reciente de estos tres tipos de violencia que incorporan las situaciones de mayor frecuencia e impacto, indica que las dinámicas de tales fenómenos no ceden, y que los factores de la estructura social, económica, política y cultural que les dan origen, siguen operando con toda intensidad.
REFERENCIAS
1. República de Colombia, Policía nacional. Revista criminalidad Santafé de Bogotá. Número 38; 1995.
2. República de Colombia. Ministerio de Salud. Vida, Salud y Paz. El sector salud frente a la violencia en Colombia. Políticas y líneas de acción. Santafé de Bogotá, 1997.
3. Organización Mundial de la Salud. Organización Panamericana de la Salud. Violencia y salud. III reunión del Comité Ejecutivo de la OPS. Washington. D.C; Septiembre - octubre de 1993.
4. Guerrero R. Organización panamericana de la salud. Epidemiología de la violencia en el sector de las Américas. El Caso de Colombia. In: Segunda conferencia anual del Banco Mundial para el desarrollo en América Latina y el Caribe. Bogotá. 1996.
5. Centro de referencia nacional sobre violencia. Subdirección de servicios forenses. Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Lesiones de causa externa en Colombia 1996. Santafé de Bogotá; 1996.
6. Alcaldía Mayor de Santafé de Bogotá. Seguridad y violencia en Santafé de Bogotá. Santafé de Bogotá; 1997.
7. Boletín Centro de referencia nacional sobre violencia, subdirección de servicios forenses. Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Santafé de Bogotá 1998, 2 (5)
8. Portafolio. Diario de economía y negocios. Hay que dialogar pero dar la pelea. 1998, (403):6-7.
9. Echandía C. Dimensión regional del homicidio en Colombia. Coyuntura Social. 1997 (17): 89-103.
10. Zuleta E. Colombia: violencia, democracia y derechos humanos. Cali: Fundación Estanislao Zuleta; 1998.
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