Rev.
salud pública. 1, 1999, www.revmed.unal.edu.co/revistasp
Presentación
"Con esta publicación se quiere repartir
a todos los vientos, como granos fecundantes, consejos, insinuaciones, ideas
nuevas sobre las ciencias que tratan de mejorar la vida humana haciéndola mas
grata, mas útil y más noble" (Revista Salud y Sanidad. Vol. 1, No. 1,
1932)
De la Sanidad a la Salud Pública
AUGUSTO
CORREDOR ARJONA
Con esta edición se inicia la Revista de Salud Pública. Antes que un listado de buenos propósitos quisiéramos destacar el papel que aspiramos a cumplir y las funciones que vislumbramos para nuestra publicación, retomando las mejores tradiciones de la salud pública.
Hace exactamente 67 años, en Marzo de 1932, inició labores la revista "SALUD Y SANIDAD", la última revista de salud pública editada en Bogotá. Esta revista fue publicada por la Sección de Uncinariasis del Departamento Nacional de Higiene y Asistencia Pública, creado en 1931 como dependencia de la Presidencia de la República, el cual se convirtió en 1934 en el Departamento Administrativo del Ministerio de Gobierno.
La revista SALUD Y SANIDAD, fue dirigida por Ricardo Bonilla y contó con ilustres colaboradores: Alfonso Rueda Herrera, Jefe de la Campaña contra el Pian del Departamento de Caldas; Pablo Gracia Medina, Director del Departamento Nacional de Higiene; Alfonso Castro, Director de Higiene del Departamento de Antioquia; Marcelino Duque, A. Peña Chavarría, Ernesto Osorno Mesa, Francisco Albornoz, Carlos Franco, Luis Patiño Camargo y Augusto Gast. Además, colaboró de manera permanente George Bevier, funcionario de la Fundación Rockefeller y Jefe de la Sección de Uncinariasis del mencionado Departamento.
En los editoriales que se reproducen a continuación no sólo se percibe una concepción de la salud, sino también la intención de captar el espíritu de la época para entender y manejar los problemas sanitarios que afectaban a grandes grupos de población. Una época enmarcada en el proceso incipiente de industrialización del país, con una vasta población rural, con un Estado nacional en construcción y recién iniciado el gobierno de Olaya Herrera, tras la larga hegemonía conservadora. Una época que exigía una mirada amplia y una percepción profunda, aún a riesgo de caer en lo que Silva denominó el mal del siglo: "un malestar profundo que se aumenta con todas las torturas del análisis...". Seguramente las funciones que se le asignaban a la revista SALUD Y SANIDAD no cubren todos los campos y actividades en las que debe operar la salud pública ante la problemática de nuestros días, pero las hacemos nuestras para indicar que aspiramos a no ser inferiores al reto que tenemos planteado.
Hoy nace, en otro contexto, con otros actores, frente a otra problemática, más rica, diversa y compleja, una revista de Salud Pública en Bogotá, con pretensiones de universalidad. No se requerirán décadas, sino meses, para verificar si cumple sus funciones de manera apropiada y contribuye a descifrar el espíritu de la época, así como la problemática de la salud pública.
NUESTRO PROPOSITO
"Hasta
cuando la ciencia no había descubierto la causa y el modo de transmitirse las
pestes y epidemias, teníamos los hombres que rendirnos a su dominio fatal y
misterioso. Pero hoy no. Pueblo enfermo y débil quiere decir pueblo ignorante e
inculto en el lenguaje de estos tiempos.
Verdaderamente
se palpa en nuestro país la necesidad de difundir sin descanso los principios
nuevos de la higiene, en cuya absoluta ignorancia vive el pueblo. Las madres
ignoran qué deben hacer y qué deben evitar para que viva y crezca sano y feliz
el hijo en quien depositan amores y ambiciones. Los maestros de escuela poco
saben de higiene - porque nunca se la enseñaron - y, sin embargo, deben
transmitir a los alumnos sus conocimientos e inculcarles hábitos que han de
practicar siempre y que decidirán de la futura vida de las generaciones
escolares.
Con
esta publicación se quiere repartir a todos los vientos, como granos
fecundantes, consejos, insinuaciones, ideas nuevas sobre las ciencias que
tratan de mejorar la vida humana haciéndola mas grata, mas útil y más noble.
Porque despertando el interés por estas cuestiones que se merecen con todas sus
letras el calificativo de trascendentales y propagando con tenacidad apostólica
las nociones mas útiles en lenguaje que todos
entiendan, esperamos que la Patria podrá, recoger en años venideros cosechas de
progreso y de cultura de las semillas que ahora se vayan sembrando.
Ojalá
quienes ocupan puestos de influjo y de responsabilidad social quieran propagar
y difundir este evangelio de la vida sana, reforzando con su voz la nuestra,
Así podrían cumplir mejor estas páginas nuestro propósito de enseñar al pueblo
que a la prosperidad y a la felicidad no se va sino por el camino de la
salud."

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LA HIGIENE Y LA
ASISTENCIA PÚBLICAS.
George Bevier,
Jefe Sección de Uncinariasis
"El
Gobierno de Colombia procura desarrollar muchas actividades cuyo fin es el de
proteger la salud de todos los ciudadanos. Para que estos puedan ayudar al
Gobierno a desarrollarlas es menester que las conozcan, y por esto nos
proponemos publicar de vez en cuando cortos informes relacionados con ellas.
Como SALUD Y SANIDAD ha sido organizada por la Sección de Uncinariasis,
con cuyos fondos se sostiene, es lógico que principiemos por dar en estas
columnas una relación de los trabajos que durante el año pasado realizo dicha
Sección, con el objeto de mejorar la salud publica.
En
nuestro ramo las actividades que realiza el Gobierno son de dos clases
distintas: asistencia pública y salubridad pública o higiene. Estas dos cosas
son muy diferentes, siendo la mira de la una aliviar temporalmente las
enfermedades y la de la otra prevenirlas permanentemente. Muchas personas,
especialmente las pobres, no pueden obtener con facilidad un cuidado médico
adecuado cuando se hallan enfermas, por lo que el Gobierno, sea nacional,
departamental o municipal, debe hacer un esfuerzo por facilitarles ese cuidado.
Esta es la "asistencia publica", y de ella forman parte los
dispensarios, los hospitales, los manicomios, los
asilos, los médicos municipales que tienen por obligación medicinar a los
pobres, etc.
La
salubridad pública o higiene, por otra parte, ayuda a evitar y a controlar las
enfermedades. Tiene menos que ver con el cuidado del individuo que con la
prevención de las enfermedades en la comunidad. Las medidas de higiene pública
son para todos de importancia tan vital que todo ciudadano debe contribuir en
lo que le sea posible al buen éxito de ellas.
La
higiene publica, como especialidad médica, es tan reciente, que todavía existen
muchos conceptos erróneos en cuanto a ella. Por ejemplo: a menudo se la
considera como una cierta forma de caridad que el Gobierno presta a los
municipios mas atrasados y minados por las
enfermedades. Este concepto, desde luego, no es correcto ni verdadero. Debemos
mirar a la higiene pública como una protección cuyo valor reconocen las
comunidades mas progresistas y prósperas, las cuales la sostienen gustosamente
para proteger su salud, de la misma manera que sostienen un cuerpo de bomberos
para protegerse contra los incendios y un cuerpo de policía para resguardarse
contra los individuos asociales. Los habitantes de tales comunidades tienen
derecho a disfrutar de agua pura, de alimentos puros, de drogas puras, de
protección contra las enfermedades contagiosas y contra las que transmiten los
mosquitos, de sistemas adecuados de alcantarillado y recolección y extinción de
basuras, etc., pues sólo así pueden mantener incólume su salud. Toda comunidad
ve muy pronto que el dinero que emplea inteligentemente en labores de higiene
trae muchísimo provecho. Las actividades de higiene pública son muy técnicas y
sólo pueden realizarse bien bajo el cuidado de un personal preparado
cuidadosamente.
Las
funciones de un Departamento de higiene no tienen por objeto obstaculizar las
del médico que ejerce privadamente. Por el contrario, las actividades de aquel
y las de este deben complementarse y ayudarse en forma reciproca.
Un
Departamento de higiene debe tomar medidas para evitar la propagación de la
lepra, la tuberculosis y la sífilis, tres enfermedades que son muy importantes
en Colombia. El departamento de higiene vigila también los puertos para impedir
la entrada de enfermedades transmisibles. Gracias a esto se ha logrado en
Colombia evitar la introducción del cólera, del tifo y de la peste bubónica,
enfermedades comunes en el Oriente. La última pudo introducirse al Ecuador,
pero fue al fin erradicada.
Un
Departamento de higiene tiene muchas otras funciones que por ahora no podemos
detallar, tales como el registro de diplomas médicos y odontológicos, la
inspección de drogas y alimentos y el prestar servicios de laboratorio para
diagnosticar rápidamente las enfermedades transmisibles. La suma de todas estas
actividades forma la ciencia de la higiene pública y su misión es proteger a
los habitantes contra las enfermedades, y esta protección, desde luego, no
puede llevarse a cabo sin la cooperaci6n activa y la buena voluntad de los
ciudadanos que para poder prestar esa colaboración deben saber como conducirse
para vivir sanos. De aquí que sea una importante función del departamento de
higiene la de dar instrucción acerca salud, y ese es el objeto de esta pequeña
revista.
En
realidad, creemos que la educación sobre higiene debe llevarla a cabo las
autoridades educativas más bien que las autoridades de higiene y que tal
educación debe principiar en la escuela. En verdad, es tan importante para un
niño aprender en el colegio la manera de cuidar su cuerpo como es el
desarrollar la inteligencia o la moral. Por que para una mente muy brillante un
cuerpo débil o enfermo es, por no decir lo peor, un grandísimo obstáculo. "Mens sana in corpore sano".
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